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Los maestros o profesores durante su labor docente se pasan horas y horas hablando en voz alta. Esto puede provocar uno de los problemas más usuales entre este colectivo que son los trastornos foniátricos. Algunos de los trastornos que podemos padecer como maestros o profesores son laringitis, que es la inflamación de la laringe, pólipos vocales que son como ampollas en las cuerdas vocales o úlceras o heridas en las cuerdas vocales, nódulos vocales, que son nódulos benignos nacidos en las cuerdas vocales y que son la única patología relacionada con la voz reconocida como enfermedad profesional por el Real Decreto 1299/2006.

Los trastornos foniátricos pueden tener síntomas muy diversos como tos, escozor, tensión, dolor en la faringe, fatiga de la voz, carraspeo, picor, falta de aire al respirar, etc. De este modo si tenemos alguno de los síntomas mencionados podremos ponerle freno antes de que vaya a más.

Pero hay maneras no solo de curarse, sino también de prevenirlas. Y es que la voz es una herramienta de trabajo para los docentes y como tal debe ser usada adecuadamente. Por ello, si estamos buscando trabajo como maestro o profesor nos vendrá bien conocer las medidas de prevención con el fin de evitar los problemas y si ya estamos ejerciendo podremos comenzar a ponerlas en práctica. Estas medidas preventivas son:

 

Trabajar con unas medidas ambientales óptimas donde la temperatura y humedad estén controlados, no siendo ni muy caluroso ni muy frío.

Beber frecuentemente para hidratar la garganta. Debemos llevar siempre con nosotros una botella de agua o beber en las fuentes que pueda haber repartidas por el centro educativo

Disminuir el ruido ambiental para no tener que subir el volumen de la voz. Debemos hacer que los alumnos trabajen de la manera más silenciosa posible, dependiendo de la actividad que deban realizar.

Posibilidad de instalar micrófonos para no forzar la voz. Si los medios técnicos de los centros educativos lo permiten podremos utilizar micrófonos para impartir las clases.

Distribuir la clase de modo que tengamos periodos para descansar la voz. Intentar evitar hablar durante toda la clase, sino que deberemos intercalar actividades activas del docente con actividades pasivas.

Evitar la tensión y el estrés. El estrés incrementa las posibilidades de tener problemas en la voz de modo que habrá que disminuirlo en la medida de lo posible.

Aprender técnicas de proyección vocal y de respiración diafragmática, donde usemos correctamente el diafragma. Esto es muy importante ya que favorecerá que en el futuro podamos controlar nuestra voz y evitar así molestias innecesarias.

Respirar por la nariz. Evitando así que se reseque la laringe al hacerlo por la boca.

Conocer los límites físicos de cada uno para no traspasarlos. Cuando tengamos experiencia docente también la tendremos en cuanto a nuestras limitaciones físicas.